Coaching en Barcelona
Coaching no es instruir, ni dirigir, ni dar consejo, sin embargo el coach influye en el proceso de Coaching.
Un Coach influye con su presencia, con su mirada, con sus palabras, con sus silencios, con sus preguntas, porque acompaña al Cliente hacia su objetivo, lo guía hacia sus recursos, le ayuda a que conecte con sus valores, creencias, habilidades, a que tome conciencia de sus capacidades y maestrías; las aplique y las refuerce.
Coaching no es terapia, aunque un proceso, incluso una sola sesión de Coaching, puede tener efectos “terapéuticos”.
Un coach es a la vez brújula, lupa, linterna, mapa, plataforma de apoyo, torre de observación, trampolín.
Coaching es ayudar a tomar conciencia de habilidades y recursos, es ayudar a dirigir la atención hacia lo verdaderamente importante, es ayudar a entender lo que emitimos, para poder aceptar lo que reflejamos en los demás.
Una vez establecida la relación de confianza entre Coach y Cliente, un Coach sabe que tiene una responsabilidad. Un buen Coach está entrenado para escuchar bien, para estar atento de las señales del Cliente, para entender la realidad del Cliente sin juicios, sin reproches, sin decir lo que hay que hacer, sin decir lo que no hay que hacer. Aquí es dónde cuenta la formación y la experiencia del Coach.
Un coach puede iluminar sutilmente caminos y alternativas, pero respetando siempre lo más útil y adecuado para el Cliente, que es en definitiva el “dueño del proceso” en todo momento.
https://www.pnlbarcelona.com/servicio-de-coaching/
Coaching no es instruir, ni dirigir, ni dar consejo, sin embargo el coach influye en el proceso de Coaching.
Un Coach influye con su presencia, con su mirada, con sus palabras, con sus silencios, con sus preguntas, porque acompaña al Cliente hacia su objetivo, lo guía hacia sus recursos, le ayuda a que conecte con sus valores, creencias, habilidades, a que tome conciencia de sus capacidades y maestrías; las aplique y las refuerce.
Coaching no es terapia, aunque un proceso, incluso una sola sesión de Coaching, puede tener efectos “terapéuticos”.
Un coach es a la vez brújula, lupa, linterna, mapa, plataforma de apoyo, torre de observación, trampolín.
Coaching es ayudar a tomar conciencia de habilidades y recursos, es ayudar a dirigir la atención hacia lo verdaderamente importante, es ayudar a entender lo que emitimos, para poder aceptar lo que reflejamos en los demás.
Una vez establecida la relación de confianza entre Coach y Cliente, un Coach sabe que tiene una responsabilidad. Un buen Coach está entrenado para escuchar bien, para estar atento de las señales del Cliente, para entender la realidad del Cliente sin juicios, sin reproches, sin decir lo que hay que hacer, sin decir lo que no hay que hacer. Aquí es dónde cuenta la formación y la experiencia del Coach.
Un coach puede iluminar sutilmente caminos y alternativas, pero respetando siempre lo más útil y adecuado para el Cliente, que es en definitiva el “dueño del proceso” en todo momento.
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